Matias López

Cuando El Escorial olía a chocolate

matiaslopezfafrica1En 1875, el empresario gallego Matías López se afincó en los terrenos que hoy ocupa la Urbanización Parque Real, en El Escorial. La fábrica desaparecida y hoy transformado en urbanización, inundaba de olor a chocolate las inmediaciones de la otra gran empresa de la población que fue la RENFE. Los pocos puestos de trabajo que existían por aquel entonces los ofrecían estas dos figuras, ya que el que no trabaja para alguna de ellas, se dedicaba al campo.

Entre 1865 y 1867 se había construido en estos terrenos una fábrica refinadora de azúcar que, bajo el nombre de “Rafael Taboada y Cia.”, se dedicaba al refinamiento del azúcar tanto blanco como moreno así como de la destilación de melazas. Sin embargo, esta fábrica nunca llegó a funcionar correctamente. Por aquel entonces, el empresario chocolatero estaba buscando un lugar donde emplazar su negocio, y la recomendación por parte de Casalduero de que lo hiciera en la refinadora de azúcar de El Escorial fue definitiva. Matías pagó por el edificio 125.000 pesetas, y otras 75.000 por el solar, la maquinaria y el resto de los objetos del interior.

matiaslopezD. Matías López (Sarria, 1825 – Madrid, 1891) abandonó Sarria (Lugo) en 1840, cuando tenía 15 años, en compañía de su madre para instalarse en Madrid, a donde llegó con un sombrero y unos zuecos.

Llegó a ser diputado a Cortes por Sarria en 1872 y poco después obtuvo un escaño en el Senado. A pesar de ser republicano, el rey Alfonso XII lo nombró senador vitalicio. Su entierro, en 1891, en Madrid, fue multitudinario. El Papa, en gratitud por su obra caritativa, dio a su viuda el título de Marquesa de Casa López.

De alguna manera se adelantó en su tiempo creando, viviendas, economatos, planes de pensiones y algo parecido a la Seguridad Social, facilitandoles casas y escuelas para los obreros. Había bastantes casas, estando muy solicitadas y siempre ocupadas. Además, ayudaba mucho a las familias numerosas concediendoles algún préstamo para poder comprar un terreno y hacerse su propia casa, devolviendolo según iban pudiendo. Es sorprendente lo poco que queda en El Escorial que recuerde la fábrica, no hay que olvidar que era inmensamente grande. ¿Qué pasó para que una empresa tan consolidada e importante se fuera a pique?.

matiaslopezfabricaLa fábrica producía, de 14 a 20 mil kilos de chocolate al día, trabajaban en tres turnos y no paraba nunca. Hubo una época en la que el azúcar escaseaba, así que, los jovencitos tuvieron que irse temporalmente a la calle. Trajeron maquinaria de Austria y se jubilaron algunos, pasado aquel momento, todos volvieron a entrar. Las máquinas más antiguas eran las de envolver, lo hacían las mujeres solteras, como alguna de las mujeres se casara, se iba a la calle. La compra de dicha maquinaria, y el desembolso tan grande de millones a que la sometieron, fue lo que hundió la empresa. Eso sí… eran unas máquinas buenísimas, entraba el chocolate a 60° y salía a -4°. Medían aproximadamente 30 metros de longitud, y tenían 52 motores, siendo lo más moderno de la época. En el momento del cierre eran 115 empleados.

Según cuentan, el problema del cierre fue la descendencia. Matías López lo levantó, sus hijos vivieron muy bien, pero el problema fueron los que siguieron a sus hijos y los hijos de estos… parece ser que se gastaba más dinero del que se ingresaba, llevando un ritmo de vida que no podía ser mantenido para tanta gente. D. Gonzalo, fue jefe de personal después de su padre, llegó a tener hasta siete sirvientes y un cura para darle clase a los niños… y los que venían de Madrid, porque muchos vivían en Madrid, tenían un cargo aquí para poder cobrar un jornal y estos a su vez tenían un secretario que era al que les hacía el trabajo, teniendo todos muchos hijos.

Tuvieron que asociarse con conservas “Albo” de Santander. Vino un sobrino de encargado y empezóPropaganda del chocolate "ANTES y DESPUÉS" a traer las mantecas y abaratar los costos de los productos. Cuentan, que pedidos había todos los que se querían, porque, los que conocieron chocolates Matías López, los recuerdan como algo riquísimo, llegaba a todas partes de España y Venezuela. Nestlé y Matías López, eran los mejores que había. Tenían un chocolate negro, que se llamaba así, el Negrito, que era casi entero de cacao y que era una maravilla, luego, empezaron a mezclar y se acabó. Dicen que fue por la falta de cacao al quererse independizar Guinea Ecuatorial, allí tenían plantación propia. Después de la independencia dejaron de cultivar cacao allí, así que empezó a escasear el producto.

La fábrica era de tanta importancia, que la RENFE entraba dentro de las instalaciones hasta los almacenes donde había una plataforma giratoria para cargar y descargar, ya que venían vagones enteros de azúcar, cacao, etc. Matías López tenía vagones propios para transportar a Galicia o a donde fuera. El fundador había sido un simple trabajador, consiguió todo de la nada, llegando todos a tener título y palacio en los mejores sitios de Madrid. San Sebastián era su ciudad de veraneo y por aquél entonces debía de ser una de las personas más ricas.

Embase de metalFueron los biznietos que ya ni llevaban el apellido, Oñate Figueroa los que terminaron dejandola perder derrochando todo lo que pudieron y más. Es lo que suele pasar en la mayoría de las familias, los padres se sacrifican, los hijos viven bien, los nietos mucho mejor y así hasta que no queda nada con lo que vivir.

Mientras hubo liquidez a los trabajadores les trataron muy bien, después de cerrar, fue otro cantar. Se cerró en el año 1962 y cuando se anunció el cierre, los sindicatos les dijeron que los obreros serían los primeros en cobrar, al final, fueron los últimos después de conseguir el consentimiento de vender la maquinaria y los terrenos. Les pagaron la mitad y, después de pasados 9 años, era la ley que había.

Reconocen que tuvieron todos suerte, porque coincidió la época de la emigración a Alemania, y Francia, además empezó a funcionar el país y hubo trabajo, por lo que rápidamente volvieron a colocarse.

matiaslopezpapelLa COPE, así llamaban al sistema de economato. Todas las familias tenían un papel alargado apuntaban lo que cada cual compraba y cuando llegaba el momento de cobrar, si le tocaban 100 pesetas y habían gastado 30 pues sólo le daban 70. La RENFE y otras empresas lo copiaron, facilitando a sus trabajadores comprar a precios más económicos. Tenían también otra cosa que llamaban el 9. Se llamaba así, porque el 9 de Marzo, se hacía una paga de beneficios. Todos los beneficios que daba el economato, lo repartían después entre los empleados, a lo mejor no era mucho, pero las madres estaban deseandito que llegara, se cobraba 32,55 pesetas a la semana, en el año 1944. No era un gran sueldo, pero sí daba para ir tirando, y con lo del economato y otras cosas, eran los privilegiados del pueblo. Hay que tener en cuenta que se esta hablando de una época en la que había mucha hambre y ellos podían matarla, porque allí había chocolate, avellanas, almendras… eso sí, a casa no se lo podían llevar porque les registraban y podían ser despedidos, así que se lo llevaban puesto.

Los visitantes que venía a ver el Monasterio, parte de las excursiones era visitar la fábrica. Raro era la semana que no venían dos o tres grupos. La visita empezaba en la zona de descarga, pasando por los mezcladores, el moldeo, etc. todo era manual. Había una cinta encima de unas mesas movibles de chapa que vibraban, para que el chocolate que llegaba como si fuera membrillo, se amoldara y luego saliera en la tableta “Matías López”. Acababan la visita con una tabletita de regalo en la oficina. Ellos se iban encantados y a la empresa no le suponía gran cosa, además de servirle como propaganda.

Desde mi humilde opinión, creo que, las autoridades deberían salvar los recuerdos que aún tienen voz. Es triste que sepamos tan poco de esta empresa que dio de comer a tanta gente, y que los mas pequeños, no sabrán nunca quién y que fue lo que sostuvo a todo un pueblo durante tantos años, y más triste aún, es que los pequeños homenajes se hayan realizado en lugares tan distantes como Galicia.

En El Escorial, hubo una gran empresa que traspasó fronteras por los productos de gran calidad que fabricaban, las manos que los realizaban salieron de este pueblo, el cual conserva pequeños detalles ornamentales de aquella mole empresarial en los jardines de la urbanización que vino a ocupar sus terrenos.

Mi más sincera admiración a D. Matías López, y mi deseo, de que llegue otro similar lo ántes posible.

 

No se admiten más comentarios